Nunca pensé que podría saber qué es eso de “dolerte el
corazón” pero con este invierno anticipado entre sueños se me escapan las
definiciones.
Desearía poder lamerte las heridas y no sentir el escozor de
tu huida. Todo parece un mecanismo simple donde el tiempo cura todo; lo bueno y
lo malo. Y yo, en silencio, me pregunto por qué he de curar nuestra pasión y
nuestros tesoros si no están dañados.
Ahora tengo el tiempo que no poseo y lo invierto imaginándote
cerca, mío, feliz, enamorado, conmigo…pero cuando abro los ojos me percato de
que los buenos días han dejado de ser buenos y mis primaveras han migrado a
otras costillas. Me siento vacía, hasta el punto de sentir que necesito
llenarte el corazón, de la materia de los sueños, para intentar sobrevivir. Soy
culpable de no saber beber del vaso cuando desbordaba ganas de vivirme pero sabes bien que lo mío no es la
puntualidad aunque siempre acabo llegando. Me he dado cuenta de que llegar a
veces no es la solución o a veces no es lo suficiente pero es inevitable este dolor
al ver lo inmensos que hemos sido y tendríamos que ser…
Esperaré aunque tenga que desesperar y morir con cada uno de
tus amores temporales, con cada beso y aliento que quieras regalar… Has sido la
suerte, la fuerza y la seguridad de mi vida.
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