Calma, yo seré tu prisa y marcaré los puntos donde debemos estabilizar nuestras voces. Me bautizaste con tus lagrimas denominando mi vida como una metáfora y así perdiéndote en mis palabras al mismo tiempo que se te escapa la cualidad que siempre he deseado tener. Ser maravilloso.
Cumplimos los requisitos para querernos en todas las vidas vividas y en todas las que nos quedan por amarnos.
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