Que vergüenza aceptar que después de casi todo hay sensaciones que no te dejan en paz; no te sueltan y te atrapan recordándote la presa insignificante que sabes que eres para todo lo aplastante de este mundo. Hasta para el amor. Sobretodo para ello, en verdad.
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| la ironía del día |
Creo que no existe mayor condena que ser la llave y no ser capaz de abrir ninguna puerta del todo.
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