La he visto.
Estática.
Esperando.
Para mi.
Como la vida.
En cambio yo, paso de largo, con la espera en los pulmones y sin estación. Gracias a esa estúpida manía que me caracteriza. A retrasarlo todo cinco minutos. No os engañéis. No sabe mejor. No porque no retraso el reloj entre tus sábanas, ni entre tus sábados. Puedo observarte, puedo quererte...pero siempre a cinco minutos de ti, siempre escurriendo el tiempo y viendo como la vida gira, estática
y
yo,
aunque aumente sus revoluciones en base a mis latidos, sin querer, voy evitando otro desastre bélico que la haga potenciarse.
HAGAMOS LA GUERRA, POR FAVOR.
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