Enamórense de esas pequeñas cosas que crean a los pocos que llegan a ser seres únicos, a los que a pesar de lo que nos ata los pies al suelo siguen creyendo en que hay aviones que tienen un aeropuerto en cada rincón de nuestra vacía y eterna existencia. Hoy puedo decir que aun sin tener mi aeropuerto conmigo, me enseñó que tenemos dos piernas y aunque cojeemos de una por la falta emocional tan grande de no tenerte conmigo, tenemos la otra: creada para soportar mil tormentas y disfrutar de otras mil.
La lluvia puede calarnos y hacernos sentir más pesados que nunca o refrescarnos los sentidos para ser mas capaces, más humanos, más hipersensibles... ¿Cómo quieres verlo tú?
Gracias a la vida por darnos los recuerdos.
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