Somos jóvenes e inconscientes. Pequeñas motas de inseguridad y desenfreno que no saben donde irán a parar. ¿Y cuándo parecen haber encontrado ese lugar dejamos de ser como esas pequeñas motas? Eso es lo que pronosticamos y queremos tener. Somos tan ingenuos de llamar a esta porción de seguridad: felicidad cuando la tenemos en cada sitio que conquiste nuestro pequeño corazón; cuando sin quererlo se convierte en un recuerdo placentero y efímero donde desearíamos que fuera recíproco en las pequeñas mota con las que los creamos; cuando predecimos el futuro y disfrutamos de los segundos que contiene un minuto de risa interminable...Ese lugar llamado felicidad existe y habita en cada paso que damos sin darnos cuenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario