El escalofrío que recorre mi cuello y tu espalda es nuestro. Tu calor y el rugido de mi tripa. Tus pestañas y mis insaciables palabras. Tu olor y mi alma.
Siéntate. Dale al play. No revises. Recuerda.Sonríe y continua.
Una vez dijo platón que no hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe. Y así es, te has convertido en mi héroe, en mi premio.
No sé si las acciones tendrán una repercusión mayor en el campo de la mejora o no, pero lo único que no quiero es ver como tu cuerpo se desvanece en pedacitos y no de mi, sino de ceniza quemada por el sentimiento más temido: el sufrimiento.
Todo esto no significa eso ni mucho menos, totalmente lo contrario. Sonríe, hemos construido no un castillo sino un templo. Tu eres un trocito de mi, un trocito de aire, un trocito de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario