Hay batallas que ganar.
Cada día me da por levantar el techo de la ilusión y cada día me acuesto con menos resultados, pero cuando pienso en las sonrisas que pasan por mi día a día pienso que el sol sale todos los días con un nuevo objetivo, con una razón mayor para seguir. Que la ilusión generada se refleja en un aliento,en una mueca, en un bombeo...
Hay detalles que la gente no sabrá identificar nunca, nunca se fijaran en el porqué de los pañuelos rojos, o el porqué de sentirse más lleno y complacido que nunca ayudando a otros.
Aún así hay que enseñar y creer que con una sonrisa se salva un mundo, y por eso, hay razones.

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